Estoy de acuerdo para que con mi dinero se pague la sanidad, educación y las pensiones. Pero los contribuyentes, no podemos seguir pagando estas mamarrachadas.
Las subvenciones a empresarios, sindicatos y partidos políticos, no puede ser, estar financiándoles, a ver si nos damos cuenta, hay que exigir cortar ésta sangría que se hacen a los presupuestos.
Esos que negocian por nosotros, sin que nadie les haya pedido que nos representen, ¡FUERA!, que se mantengan de las cuotas de sus afiliados, y si las tienen que subir que las suban y paguen los que ahí quieren estar. Y para los partidos políticos la misma doctrina, ya esta bien que sin pertenecer a ninguna clase política tenga que poner dinero para unos cuantos sinvergüenzas.
Ahora bien con la Iglesia hemos topado; pues no señor, no estoy tampoco de acuerdo en pagar una religión en la que no creo, que ha sido cómplice del franquismo y sigue interviniendo en nuestra sociedad. ¿No sería más justo que se autofinancien los católicos cumpliendo con el Concordato, y así no habría que recortar en educación o en sanidad?.
La iglesia da unas cifras de creyentes increíbles. Millones de no creyentes, como yo, estamos bautizados obligatoriamente, y muchos otros lo han sido por tradición o por presión de la familia. ¿Por qué no cuentan el número de católicos por los asistentes a la iglesias?. Nada más sencillo que cobrarles aunque tan sólo sea un euro simbólico.
Según algunas fuentes, la Iglesia católica nos cuesta entre 7.000 y 10.000 millones de euros al año. De ellos, 3.500 son para subvenciones a colegios, 600 a profesores de religión, (hasta aquí bien), y 200 a la conservación del patrimonio . A propósito, ¿de quién es el patrimonio? ¿es de unos señores de Italia o de quien lo ha pagado, o sea del pueblo? Y si el patrimonio es del Papa ¿porqué no paga impuestos?, así como la conservación que sea a su cargo, como cada hijo de vecino. Y los otros miles de millones ¿a donde van, donde están?.



Uff mira que por el aprecio que te tengo me cuesta llamarte demagogo, lo siento.
ResponderEliminaryo tampoco comulgo con esta iglesia farisea. Pero puesto que segun los principios de arquimedes todo vacio tiende a llenarse automaticmente, si vaciamos nuestra esencia y cultura ancestral (cristiana-catolica)otros tipos de cultura que nada tienen que ver con nosotros vendran a llenar ese hueco hasta desplazarnos segun ese mismo principio de arquimedes. Porque nuestra cultura se basa en una religion desde hace poco menos de 2000 años...Asi que virgencita virgencita...
y que yo sepa la financiacion es voluntaria a traves de hacienda.
Ah! y te invito a mirar el cristianismo como filosofia de convivencia
pura, no como religion..
ROBERTO MARTINEZ
El artículo 2 del Acuerdo establece la colaboración del Estado con una asignación presupuestaria, modalidad a extinguir en tres años, y un porcentaje sobre el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), puesto en funcionamiento en 1988, disposición adicional quinta de la Ley de Presupuestos para 1988. El porcentaje se fijó inicialmente en un 0,52% de la cuota íntegra del impuesto; la asignación presupuestaria, que debía eliminarse en tres años pervivió hasta el 2006. En 2006 se incrementa el porcentaje a 0,7 %. Son unos 260 millones anuales de subvención para la Iglesia.
ResponderEliminarHay que decir que la fórmula de la participación en el IRPF para subvencionar a una confesión religiosa es atípica. Normalmente las subvenciones se hacen con partidas presupuestarias y no con porcentajes de un impuesto clave en el sistema tributario.
Muchas veces me dicen que es una elección libre que hace el contribuyente. Sin embargo, con la fórmula elegida para apoyar económicamente a la Iglesia resulta que los católicos que eligen esa opción pagan un 99,3% de impuestos y los que no elegimos esa opción pagamos el 100%. Es muy fácil elegir si la opción sale gratis. En otros países todos los ciudadanos pagan todos sus impuestos y los fieles que voluntariamente quieren financiar su religión pagan un porcentaje adicional, pues el Estado colabora con la Iglesia en la recolecta. A eso sí se le puede considerar una elección responsable e implicada con la confesión. Es una forma de cooperación, como dice la Constitución, que no impone una reducción de la recaudación pública. En relación con esa posibilidad de cooperación sin subvención, el apartado quinto del Acuerdo establece el compromiso de la Iglesia de autofinanciarse, pero, a juzgar por los hechos, no se esfuerza mucho en cumplir con su compromiso:
Los contribuyentes pueden usar la casilla de “Otros fines sociales”. Parte del dinero recaudado para estos fines también se deriva a organización de la Iglesia, Cáritas por ejemplo.
bien explicado y dudas resueltas... pero me sigo remitiendo a lo dicho. Nuestra cultura es romana y por ende cristiano-catolica. de nuevo remarco que hablo de cultura, no de religion y de nuevo remarco observar tambien el cristianismo como filosofia, no como religion. conservar nuestra esencia cultural para impedir otras "filosofias" que nos avasallen como ya esta ocurriendo. el agua y el aceite no se mezclan... si para ello hay q proteger al catolicismo, pues ea! q vale mas lo malo conocido...
ResponderEliminarroberto
DEsde lo castizo: ¿La Iglesia que más ilumina,................? Y dejo pábulo y crédito, que no palio, al relleno de los puntos suspensivos.
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