El Gobierno hace una bajada de impuestos para ganar las elecciones en 2015
y deja la verdadera reforma fiscal para 2017
La venta del
recorte tributario de Montoro comienza a naufragar en cuanto se conoce una
letra pequeña que incluye meter mano a las indemnizaciones por despido, al
alquiler, a los dividendos o a los planes de pensiones.
La verdadera reforma fiscal se hará en 2017. La de ahora consiste sobre todo en una rebaja de impuestos para conseguir ganar las elecciones, “Montoro tiene la firme intención de hacer una reforma en profundidad del sistema en 2017, cuando se hayan estabilizado las cuentas”.
Lo de ahora es una rebaja de impuestos destinada a dar una alegría a los electores después de haber elevado tanto la presión fiscal.
Las alzas
encubiertas
El diablo está en el detalle. Y ahora empiezan a conocerse las medidas que ha tenido que tomar Montoro
para compensar las bajadas de tipos.
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Si antes la indemnización por despido sólo
tributaba por todo lo que se pagaba más allá de los 33 o 45 días fijados en el
contrato, ahora en cambio todas tributarán con una exención de 2.000 euros por
año, el equivalente a unos 20.000 euros de salario. Y esta medida entrará en
vigor a partir del pasado viernes para evitar que se multipliquen los despidos
pactados antes del cierre del año.
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Si un propietario alquila un piso, la
renta obtenida se beneficia de una exención del 60 por ciento o del 100 si el
inquilino es menor de 30 años. Sin embargo, en esta reforma se elimina la
exención del cien por cien, y el 60 se baja hasta un 50. Como también se
suprime la deducción del 10,5 por ciento que disfrutan los inquilinos
menores de 24 años.
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Y si antes los dividendos tenían una
desgravación de 1.500 euros, en la próxima reforma no la tendrán y sufrirán la
doble imposición de Sociedades e IRPF. Por no hablar de la reducción de 10.000
a 8.000 euros de la cantidad deducible por aportaciones a planes de pensiones,
si bien ésta siempre se ha considerado por su importe una ayuda a las rentas
más altas. O de cómo las rentas irregulares generadas en periodos superiores a
2 años pasan de una reducción del 40 por ciento a una del 30.
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Tras limitarles el uso de los módulos, los propios
autónomos han visto como se les pondrá coto a las deducciones de difícil
justificación hasta un máximo de 2.000 euros.
Rentas del
trabajo versus mínimos exentos
Y con todo,
éstas no suponen ni de lejos la mayor subida de impuestos diseñada para
neutralizar una parte del efecto del recorte de tipos. “El meollo está en la
reducción de las rentas del trabajo y el juego de los mínimos”.
En cambio, el
ajuste en las reducciones por las rentas del trabajo es sensiblemente
mayor y supone una subida encubierta de impuestos para una gran parte de los
trabajadores. Las rentas del trabajo por encima de los 13.260 euros tenían una reducción en la base de 2.625 euros.
Pero en esta ocasión Hacienda le ha metido mano a esta reducción. Para las
rentas por encima de 14.450 euros, ha
recortado la reducción hasta los 2.000 euros con el fin de compensar la rebaja
de tipos. Esto es, Montoro ha subido en unos 600 euros la base imponible de
las rentas del trabajo superiores a los 14.000 euros.
Juego de tramos
Y todo este
cambio de cromos se añade al juego de tramos que ha llevado a cabo Hacienda
con los tipos. Por el primer tramo
hasta los 12.450 euros pasan todos y cada uno de los declarantes, y éste se ha
reducido en 4,75 puntos y por consiguiente representa una rebaja para todas las
rentas. Sin embargo, el tipo del siguiente tramo entre los 12.450 y los 17.707
euros se ha elevado en 0,25 puntos, frenando la rebaja de impuestos. Y el
esquema se repite a continuación en los tramos superiores: entre los 17.707 y
20.200 euros el tipo se reduce en 5 puntos, pero entre los 22.200 y 33.007
euros el tipo sube un punto, y otra vez a partir de los 33.007 euros los tipos
bajan aunque en distintos grados. En definitiva, se va modulando la rebaja
para que no salga demasiado onerosa respecto al agujero de las cuentas públicas.