El nuevo gobierno
tendrá que hacer un ajuste en el próximo presupuesto de al menos 8.000 millones
de €uros (más la amenaza de una multa
de hasta 2.000 millones de €uros por parte de Bruselas, como castigo a los
incumplimientos de España). Por lo
tanto, a) subirá los impuestos y congelará el gasto. b) bajara el gasto y
congelará los impuestos, c) una combinación de ambos.
Las mayorías de las promesas electorales de los
partidos que concurren a las elecciones generales del 26 de Junio, acabarán en papel mojado, bien porque son
incumplibles, bien porque la necesidad de alcanzar pactos de gobierno impedirá
que se llevan a cabo tal y como están redactadas, ya que ninguna formación
podrá imponer su programa si quiere estar en el futuro gobierno.
El P.P y
Ciudadanos, proponen bajadas de impuestos que no podrán cumplir. Y P.S.O.E y Podemos proponen subidas de
gastos que tampoco podrán cumplir.
Estamos por tanto, ante una ficción, que harían bien en no crear falsas ilusiones,
puesto que al margen de las promesas de los partidos, el próximo gobierno tendrá muy poco margen de actuación en materia
económica mientras persistan los importantes desequilibrios en el mercado
laboral y la obligada contención del gasto público.
Pese a ello, casi todos los partidos mantienen sus
compromisos de dispendio en los programas que presentarán a las próximas
elecciones. Con lo que han dado a
conocer hasta ahora, solo Ciudadanos ha reconocido que su compromiso de bajar
el IVA ya no es posible, debido al dato del déficit, aunque si habla de bajar
los impuestos al final de la legislatura.
En 2.012 Rajoy subió
el I.R.P.F y el IVA, provocando más fuga de capitales, y la destrucción de
un millón de empleos, ahora bien la recaudación
aumento. El año pasado elimino la subida del I.R.P.F. que aplicó y la
recaudación cae. Por lo que bajar los
impuestos el año pasado fue una irresponsabilidad, pero anunciar nuevas
bajadas es condenar al sistema para que el déficit no baje, y la deuda aumente.
Garantizar una renta mínima para todas las familias,
incrementar la cuantía de las pensiones, derogar la reforma laboral o prometer
un referéndum de autodeterminación que el Estado no va a permitir son algunos
de los compromisos que, con la situación actual y el aliento de Europa en el
cogote, parecen irrealizables, por lo menos a corto plazo.

