Vuelven a sonar campanas que apuntan a ajustes en la Administración y yo ya no se si reírme o echarme a llorar. Que en los años que llevamos sumidos en esta recesión económica a ningún político de este país se le haya pasado por la cabeza meterle la tijera al sector administrativo
España tiene un Estado sobredimensionado en el que resulta imposible alcanzar la eficiencia económica. Ese problema de obesidad mórbida ha convertido a nuestras instituciones en grotescos entes ineficientes que se comportan como gigantes con pies de barro.
Nos han subido los impuestos indiscriminadamente, hemos sufrido ajustes en partidas presupuestarias que se creían intocables y, en definitiva, se nos han apretado tanto las tuercas que vivimos asfixiados por la actual coyuntura económica. Jóvenes, parados, empleados públicos, jubilados… No han dejado títere sin cabeza ni colectivo sin su recorte. Sin embargo, ¿qué ajustes se han hecho enla Administración Pública ? Ninguno.
Nos han subido los impuestos indiscriminadamente, hemos sufrido ajustes en partidas presupuestarias que se creían intocables y, en definitiva, se nos han apretado tanto las tuercas que vivimos asfixiados por la actual coyuntura económica. Jóvenes, parados, empleados públicos, jubilados… No han dejado títere sin cabeza ni colectivo sin su recorte. Sin embargo, ¿qué ajustes se han hecho en
La teta de papá Estado ya no da más de sí. Redimensionar la estructura del sector público español se ha convertido en una tarea imprescindible si de verdad queremos solucionar los males actuales de nuestra economía. Basta ya de mantener empresas públicas deficitarias, televisiones autonómicas innecesarias, diputaciones provinciales, ayuntamientos, organismos, instituciones, Senados y consejos de administración nombrados a dedo según el carnet político que tengas pegado a la frente.
Hay que meter la tijera en la Administración Pública y acabar con. Fundaciones, consorcios, empresas, observatorios, agencias… Nuestro sector público tiene más extras que un BMW de gama alta, todas pagadas con cargo al bolsillo de unos contribuyentes que ya no están para demasiadas bromas.
Si no atajamos este problema de raíz, racionalizamos las funciones de la Administración y eliminamos duplicidades jamás saldremos de este atolladero en el que nos encontramos inmersos. Los ciudadanos no podemos ser el único público objetivo de los ajustes, señor Rajoy.... .
