sábado, 19 de mayo de 2012

Cada vez más gente se pregunta, si sus ahorros corren peligro ante el nuevo y desconocido paradigma que se avecina.




La prima de riesgo española ha superado ésta semana la barrera de los 500 puntos, alcanzando un máximo histórico desde la existencia del euro. La crisis griega y la creciente posibilidad de que el país heleno abandone la moneda única, ha despertado todo tipo de demonios que pensábamos olvidados.  La prima de riesgo no ha parado de crecer advirtiendo de los nuevos peligros.
Lo cierto es que en España parece dirimirse el futuro del euro, y a estas alturas nadie puede negarlo.  Antes del euro, cuando España se defendía sola, la prima de riesgo era mucho mayor.  Ahora la dependencia al euro, nos arrastra a un futuro más sombrío con los planes de austeridad y desempleo para satisfacer a los dueños de la moneda única.
Ha fecha de hoy el BCE no mueve un dedo;  los bancos españoles son los que se han hecho con toda la deuda pública española, y el problema por lo tanto, es fundamentalmente nuestro.  Hace unos días los dos grandes bancos españoles anunciaron que prácticamente habían cubierto su exposición a la deuda española, y que ya no entraba en sus planes comprar más, salvo en la medida en que fuera venciendo la que ya poseían .  Por lo que la situación actual y lo que se espera a corto plazo, (elecciones y decisión griega, auditorias del sistema financiero), me llevan a pensar que si el Banco Europeo no pone medios, los 500 puntos de prima serán anecdóticos.
Si a todo esto juntamos el problema del ladrillo que tiene el sistema financiero español, la bomba se encuentra servida y a punto de explotar.
Parece que la caída de Bankia ha dejado entrabierta la puerta de la desconfianza, viendo la cruda realidad de los Bancos.
Podemos dudar si hay que liquidar las entidades o mantenerlas a flote.  Si tenemos que buscar responsabilidades políticas, de los gestores o de ambos.  Si el Banco de España, las Comunidades Autónomas, los diferentes gobiernos han hecho bien su trabajo.  Pero no podemos, en ningún caso, dejar caer a un banco de forma descontrolada y poner en peligro el dinero de los depositantes.

Por todo esto creo que no estaría de más hacer un pequeño repaso a los principales medios de que disponemos para proteger nuestros ahorros, en el caso de vernos en una situación como la griega.
·        Si la cantidad de dinero es relativamente pequeña y pudiésemos necesitarla a corto plazo, tal vez lo más fácil sería acudir a nuestro banco, solicitar el cambio de nuestros euros a otra moneda más fuerte, como puede ser el dólar o el franco suizo, llevarlo a casa y esconderlo bajo el colchón. (El cambio de moneda se debe al desconocimiento sobre que podría ocurrir con el euro fuera de nuestras fronteras.
·        Otra opción pasa por invertir nuestro dinero en la compra de acciones de alguna compañía estable, si es fuera de la zona euro mejor.  Esta opción es bastante sencilla, solo necesitaremos acudir a nuestro banco de siempre.  Esta opción es relativamente estable y segura, si elegimos bien la empresa.
·        Una última opción que se me ocurre, pasa por invertir en oro, aunque con el riesgo de que su valor sufra una caída, y más ahora que cada vez más gente esta convencida de que el oro vive su particular burbuja.
España ha superado muchos momentos amargos y esta vez no puede permitirse que el lastre de otros sea una condena.  Cada vez los castigos son mayores, y la solidaridad europea solo ha existido para la banca, (los verdaderos dueños del euro), que estuvieron siempre como grandes amigos, en los momentos de la euforia, pero que a la hora de pagar y arrimar el hombro brillan por su ausencia.
Y sino ¿Para cuando los Eurobonos?, para cuando el euro haya caído, y tan sólo queden cuatro paises............

martes, 15 de mayo de 2012

Pensiones del futuro


Realmente, no hay relación entre salir de la crisis actual y reformar las pensiones.
La crisis es un problema que tenemos ahora y que será más o menos largo.
El problema de las pensiones se producirá dentro de dos decenios, debido a la disminución en la natalidad y al aumento de la esperanza de vida.
Se puede echar la culpa a la crisis, pero no nos engañemos, cada vez habrá más viejos y menos jóvenes en proporción, por lo que requiere hacer algo.

La pirámide de la población española se está invirtiendo.  Con el “baby boom” (1957-1977), la figura correspondía a un triangulo;  entonces la población era en su mayoría joven.  En 2.008 la pirámide ha cambiado de forma, presentando ahora una forma a la de un rombo, ya que después del baby  boom hubo un gran descenso del número de nacimientos.
A partir de 1.991, la base de la pirámide comienza a estrecharse, en un fenómeno imparable, que se estima que llevará a la inversión total del triangulo en 2.050.  Para entonces los mayores de 65 años será el principal grupo de población, con lo que todo ello conlleva;
1.     Aumento considerable de los gastos sanitarios, (los ancianos como es lógico necesitan más atenciones médicas, y de farmacia que los jóvenes y adultos).
2.     Incremento de los gastos en Servicios Sociales, (residencias, servicios para la tercera edad, dependencia,....).
3.     La subida acelerada del coste del pago de las pensiones.
4.     La reducción del nivel de consumo.  La población que vive de las pensiones, da lugar a economías menos dinámicas, (no tienen consumo moderno, tecnologías, arte, viajes, etc,...).

Ante toda ésta problemática, habrá que ir buscando soluciones ¡ya!; ¿pero qué?.....
A).- Reducir las Pensiones, ¿cómo?, trabajando más años y cobrando menos pensión.  Reduciendo la cuantía de la pensión a través de cambios en el proceso de cálculo, requiriendo más años para calcular la base reguladora, (ahora en 15, pasando con la última reforma a 25años);  ahora bien para el proceso de cálculo se debería tener en cuenta toda la vida laboral,  y así como hay un tope mínimo (15 años), y un tope máximo, (35 a 37 años), el que haya cotizado más años del máximo exigido tuviera una pequeña compensación, con arreglo a los años que tuvieran en exceso cotizados.
                                           
B).- Aumentar la financiación, ¡SÍ!, a través de las cotizaciones, en la parte que corresponde a los trabajadores. Aquí fácilmente se podría aumentar entre un 0,50% y 1%.
A través de los impuestos, cuando dichas cotizaciones no den más de si.
                                                       
C).- El sistema de Capitalización Individual.  El gran problema de ésta opción consiste en que el valor de la pensión dependerá de la situación del mercado y rentabilidad de las inversiones efectuadas;  por lo que si te jubilas en un momento de crisis económica, ¡mala suerte!.  Y para poner en marcha esta opción tendría que transcurrir toda una generación, y estar con los dos sistemas, hoy por hoy insostenible.

De momento han abogado por aplicar parte de la primera opción, cuando habría sido más justo  e interesante, haber aplicado las dos primeras opciones conjuntas y con su máximo recorrido, con ciertos plazos;  ya que el verdadero problema lo tenemos a la vuelta de la esquina, y si no nos hemos preparado antes, no habrá recursos y nos veremos todos abocados a las pensiones mínimas, con todos los problemas que eso puede acarrear.