La prima de riesgo española ha superado ésta
semana la barrera de los 500 puntos, alcanzando un máximo histórico desde la
existencia del euro. La crisis griega y la
creciente posibilidad de que el país heleno abandone la moneda única, ha
despertado todo tipo de demonios que pensábamos olvidados. La prima de riesgo no ha parado de crecer
advirtiendo de los nuevos peligros.
Lo cierto es que en España parece dirimirse
el futuro del euro, y a estas alturas nadie puede negarlo. Antes del euro, cuando España se defendía
sola, la prima de riesgo era mucho mayor.
Ahora la dependencia al euro, nos arrastra a un futuro más sombrío con
los planes de austeridad y desempleo para satisfacer a los dueños de la moneda
única.
Ha fecha de hoy el BCE no mueve un dedo; los bancos españoles son los que se han
hecho con toda la deuda pública española, y el problema por lo tanto, es
fundamentalmente nuestro. Hace unos
días los dos grandes bancos españoles anunciaron que prácticamente habían
cubierto su exposición a la deuda española, y que ya no entraba en sus planes
comprar más, salvo en la medida en que fuera venciendo la que ya poseían . Por lo que la situación actual y lo que se
espera a corto plazo, (elecciones y decisión griega, auditorias del sistema
financiero), me llevan a pensar que si el Banco Europeo no pone medios, los 500
puntos de prima serán anecdóticos.
Si a todo esto juntamos el problema del ladrillo
que tiene el sistema financiero español, la bomba se encuentra servida y a
punto de explotar.
Parece que la caída de Bankia ha dejado
entrabierta la puerta de la desconfianza, viendo la cruda realidad de los
Bancos.
Podemos dudar si hay que liquidar las
entidades o mantenerlas a flote. Si
tenemos que buscar responsabilidades políticas, de los gestores o de
ambos. Si el Banco de España, las
Comunidades Autónomas, los diferentes gobiernos han hecho bien su trabajo. Pero no podemos, en ningún caso, dejar caer a
un banco de forma descontrolada y poner en peligro el dinero de los
depositantes.
Por todo esto creo que no estaría de más
hacer un pequeño repaso a los principales
medios de que disponemos para proteger nuestros ahorros, en el caso de vernos
en una situación como la griega.
·
Si la cantidad de dinero es relativamente
pequeña y pudiésemos necesitarla a corto plazo, tal vez lo más fácil sería
acudir a nuestro banco, solicitar el cambio de nuestros euros a otra moneda más
fuerte, como puede ser el dólar o el franco suizo, llevarlo a casa y esconderlo
bajo el colchón. (El cambio de moneda se debe al desconocimiento sobre que
podría ocurrir con el euro fuera de nuestras fronteras.
·
Otra opción pasa por invertir nuestro dinero
en la compra de acciones de alguna compañía estable, si es fuera de la zona
euro mejor. Esta opción es bastante
sencilla, solo necesitaremos acudir a nuestro banco de siempre. Esta opción es relativamente estable y
segura, si elegimos bien la empresa.
·
Una última opción que se me ocurre, pasa por
invertir en oro, aunque con el riesgo de que su valor sufra una caída, y más
ahora que cada vez más gente esta convencida de que el oro vive su particular
burbuja.
España ha superado muchos momentos amargos y
esta vez no puede permitirse que el lastre de otros sea una condena. Cada vez los castigos son mayores, y la
solidaridad europea solo ha existido para la banca, (los verdaderos dueños del
euro), que estuvieron siempre como grandes amigos, en los momentos de la
euforia, pero que a la hora de pagar y arrimar el hombro brillan por su
ausencia.
Y sino ¿Para cuando los Eurobonos?, para
cuando el euro haya caído, y tan sólo queden cuatro paises............

