lunes, 2 de mayo de 2016

Cerramos un mes en el que ha habido de todo.

La subida del precio del petróleo ha sido esencial para la recuperación de niveles de todos los indicadores mundiales en general y del Ibex-35 en particular.

El selectivo español empezaba el año en los 965 puntos. Desde ese nivel cayó hasta los 783 puntos que marcó el 11 de febrero. A partir de ahí inició un rebote que le llevó hasta los 925 puntos el 14 de marzo. En ese punto comenzó una corrección que terminó el 7 de abril en los 835 puntos. Inició un rebote continuado que le ha llevado a superar los 942 puntos el miércoles 27 de Abril, tras encadenar doce sesiones alcistas de las últimas catorce. ¿Qué factores explican esta intensa subida de más de cien puntos?

La recuperación del precio del petróleo, es muy importante ya que quita mucha presión a los mercados. Esta tendencia de subida no la ha podido enturbiar ni siquiera la fracasada reunión de Doha, en la que los países productores de petróleo no lograron ponerse de acuerdo para congelar la producción de petróleo, dado que el crudo desde entonces ha seguido subiendo para rebasar la barrera de los 45 dólares el pasado viernes, debido a que se atisba que, poco a poco, la sobreoferta va a ir reduciéndose.
Debido a la importante dependencia que las grandes empresas españolas (y cada vez más, de las no tan grandes) tienen de América Latina. La bolsa española también ha estado apoyada por el hecho de que las Bolsas de América Latina han recuperado niveles con mucha fuerza. Así, sin ir más lejos, el índice brasileño gana este año ya un 22%, cifra parecida a la que se revaloriza el indicador argentino, mientras el mexicano avanza un 6,5%. Además, las divisas parecen estabilizarse.
 Hablando de emergentes, China también ha promovido cierto alivio en la comunidad inversora. En los últimos días se han publicado buenas cifras tanto de exportaciones como de importaciones. Además, el crecimiento de la producción industrial bate expectativas, al igual que las ventas al por menor. Ello implica que la desaceleración puede estar tocando fondo tras crecer en el primer trimestre del año un 6,7%, de acuerdo con lo esperado.
La presentación de resultados de este primer trimestre está siendo, en términos generales, positiva. Bien es verdad que las turbulencias de principios de año provocaron que los analistas se pusieran muy negativos y rebajaran fuertemente las expectativas. De todas maneras, la campaña de rendición de cuentas en estos últimos días se le ha atragantado a los mercados con la presentación de los grandes valores, que han sufrido y mucho en sus resultados por la falta de extraordinarios comparables a la del año pasado, así como la depreciación de las divisas latinoamericanas. Por lo que se espera que conforme pasen los trimestres los números de las empresas mejorarán, aunque las previsiones que hagan ellas mismas serán fundamentales.
Por todo esto, considero que los mercados europeos, incluyendo al español, acabará el año en terreno positivo. Y confío que lo haga con un digito alto.

ANEXO
¿RECONOCE UNOS RESULTADOS CUANDO LOS VE?

 Cuando hablamos de resultados nos referimos a beneficios o pérdidas totales obtenidos por un grupo (resultados consolidados).   Pero estos a su vez hay que desglosarlos en beneficios corrientes y extraordinarios.
u Resultados consolidados.-
Son los resultados obtenidos por el conjunto del grupo, es decir, la suma de los resultados de la empresa matriz más la parte correspondiente a las distintas participaciones de sus empresas filiales.
u Resultados corrientes.-
Son los originados exclusivamente por la actividad propia de la empresa en cuestión y, por tanto, dan cuenta de la marcha real de la misma.
u Resultados extraordinarios.-
En cambio los resultados extraordinarios son aquellos beneficios o pérdidas que no provienen de la actividad habitual de la empresa y que pueden sufrir acusados altibajos.
Resumen.-
Cuando una empresa anuncia sus resultados, los elementos extraordinarios pueden falsear la apreciación y dar una idea equivocada de las perspectivas reales de la actividad de la sociedad.

Por esta razón, uno de los factores esenciales que hay que tener en cuenta a la hora de valorar una empresa son sus beneficios corrientes, es decir, los generados por la actividad ordinaria de la empresa (sin considerar los resultados extraordinarios) y por la totalidad de sus empresas filiales (beneficios consolidados).