martes, 28 de febrero de 2012

No busqueis tres pies al gato.


Durante el comienzo de la crisis muchos pensaron que se trataba de un ciclo corto de la economía, que se podría remontar más o menos rápidamente. 
A consecuencia de las nefastas medidas tomadas, y el mal seguimiento de la crisis, así como la horrible gestión del gobierno socialista;  mucha gente confió  en que la llegada al poder del Partido Popular, iba a significar un giro rápido en el ciclo económico.  Creo que el momento presente es un punto de inflexión, extendiéndose la conciencia, de que la crisis va a ser larga y de difícil salida.

El partido popular, está demostrando que no tiene una receta mágica para salir de la crisis;  y ha confundido “apoyo electoral” con un “respaldo social incondicional”,  ¡grave error!,  que de no corregirlo le puede salir un sarpullido al poco tiempo de iniciar la legislatura……., o es que piensan que estamos aborregados;  esto es;  como la tensión de choque entre dos placas tectónicas.  Al principio, parece que no pasa nada;  pero llegado a un punto de máxima tensión, se produce el terremoto cuando menos te lo esperas.

Desde que los responsables de la CEOE, se han envalentonado con la aprobación de la Reforma Laboral, no hacen más que lanzar improperios y globos sonda, (El parado que recháze  un trabajo se le suprimirá el cobro.  A los parados que esta a punto de acabarse el paro encuentran trabajo….), en una palabra se han quitado la máscara enseñando todas sus armas y aspiraciones.  Y por ese camino mal vamos; ya que, no sé porque no se ha empezado a apedrear a algunos políticos, o algunos empresarios; puesto que los mecanismos de protección social y de equilibrio trabajador-empresario se están degradando rápidamente.

Está claro, que los empresarios no conocen a muchos desempleados;  pero los que yo tengo a mi alrededor, va hacer un año que no tienen paro y los currículuns que envían  se pierden en el hiper-espacio.  Y a ninguno le he oído decir  –oye que encuentro trabajo, pero en negro.- ¡NO! Lo que dicen es: “Nada, no encuentro NADA”. 
No se trata de que no se quiera trabajar, se trata de que no hay trabajo.

Y ahora empezar a meteros con esos tres millones de españoles que aún cobran alguna prestación, y dejarles sin ningún ingreso, y pronto veréis las piedras volando.   Tampoco falta tanto, a muchos ya se les están acabando, las prestaciones, y al resto ya está la CEOE,  intentando asegurarse de que lo cobren los empresarios en vez del empleado;  gracias a las maravillosas medidas del “contrato para emprendedores”. Y me temo que el estallido, está a la vuelta de la esquina.  Es decir, el país estallará cuando a esos cinco millones se les acaben los ingresos, y además sigan engordando las filas del paro.   Al tiempo……….

lunes, 20 de febrero de 2012

Las trampas de los nuevos productos de ahorro

Trabajo realizado por Ana Anton.Madrid

Los depósitos estructurados pueden convertirse en una manzana podrida para muchos particulares: espléndida por fuera hasta que se le hinca el diente. Y es que, aunque el nombre de pila de estos productos, ‘depósito’, parece una garantía de rentabilidad, su apellido, “estructurado”, implica el riesgo de generar un rendimiento nulo, del 0%, e, incluso, arrojar pérdidas.
Los depósitos combinados o estructurados son un híbrido entre los depósitos tradicionales y los derivados. En ocasiones, parte del capital se remunera a una TAE fija y el patrimonio restante se coloca en una estructura que ofrece una rentabilidad potencial elevada que depende del comportamiento de una serie de parámetros: la cotización del euribor, de ciertos índices bursátiles o de algunos valores cotizados, entre otros activos. Otras veces, la totalidad del patrimonio se invierte en la estructura.
A favor de estos productos cabe destacar que el particular, asumiendo un riesgo mínimo –estos productos suelen (no siempre) garantizar recuperar el 100% del capital al vencimiento–, tiene la opción de beneficiarse de rentabilidades superiores a las que obtendría con un depósito convencional. Por el contrario, el cliente debe tener en cuenta que también puede no obtener ninguna ganancia.
En cualquier caso, un producto estructurado será bueno o malo en función de cómo se comporten los mercados y de las posibilidades (estadística pura) de que se cumplan los parámetros que una entidad fija para que un particular logre un tipo de interés u otro.
En términos generales y especialmente en un momento como el actual, de fuerte aversión al riesgo, el particular prefiere contratar imposiciones a plazo fijo puras. Pero las redes de oficinas de la banca, con una gran penetración en nuestro país y capacidad de doblegar voluntades, colocan lo que la central exija. Y los depósitos estructurados son un producto recurrente, mucho menos costoso para la banca que los depósitos tradicionales.
Además, en un momento especialmente difícil para el sector financiero, en el que el negocio típico bancario está en mínimos y la morosidad presiona, cuidar la cuenta de resultados es fundamental. De ahí que la banca esté buscando fórmulas para vender productos con los que captar pasivo menos gravosas.
“Los depósitos estructurados tienen mayor margen para el banco y, generalmente, como la parte de retribución variable es a largo plazo, permite a la entidad mantener ese margen en el tiempo y conseguir una mayor vinculación con el cliente”, explican fuentes del mercado.
Los particulares que estén pensando en contratar este tipo de productos han de tener varios puntos claros:
Ofertas gancho para parte del capital
Algunas entidades ofrecen depósitos combinados que dividen el capital. Como el Depósito Doble Rentabilidad Telefónica de Sabadell, que remunera la mitad del importe invertido al 5% TAE a 12 meses. El restante 50% puede dar un retorno de entre el 0% y el 16,48%, o incluso más, a 36 meses, según la evolución de la acción de Telefónica.
Rentabilidad total difícil de determinar.
Resulta muy complicado conocer la rentabilidad final que van a cosechar estos productos. Muchos depósitos ofrecen un interés máximo de hasta el 25% si se da un escenario óptimo, pero si los mercados se tuercen, este suculento rendimiento puede reducirse al 0%.     Por ejemplo, el Depósito Cesta Acciones 6, de Ibercaja, invierte en Telefónica, Repsol y Santander y promete una remuneración máxima del 24%. Sin embargo, para que se dé esta condición, las tres acciones tendrían que estar por encima de su precio inicial de referencia en 2017, sin que dicha condición se hubiese cumplido en los años precedentes.
Plazo real, según los diversos escenarios.
El tiempo en el que el capital va a estar “atrapado” tampoco es fácil de determinar. En general, los depósitos estructurados remuneran parte del patrimonio a un tipo de interés fijo a un plazo de 6 ó 12 meses. Y el resto del patrimonio, según cómo sea la estructura, puede vencer en varias fechas según cómo se comporte el mercado.    El Depósito Smartphone, de Unnim, tiene un horizonte temporal de entre 12 y 36 meses, dependiendo de la evolución de las cotizaciones de Apple, Samsung, HTC y RIM.
El coste de oportunidad del cliente.
En un momento en el que algunos depósitos tradicionales remuneran el ahorro a tipos de interés del 4%, el coste de oportunidad de optar a una rentabilidad potencial, pero no asegurada, es muy elevado para un particular. De hecho, las entidades reconocen que en los últimos años ha resultado especialmente difícil comercializar productos estructurados. Una imposición convencional a tres años, con una TAE del 4,5%, renta al particular, transcurrido el periodo, un 13,5%. Actualmente, Bankia ofrece un producto con estas condiciones, muy difíciles de batir por un depósito estructurado.
CatalunyaCaixa comercializa actualmente el Depósito 5% Olímpico que, en el mejor de los escenarios y pasados 36 meses, generaría una rentabilidad del 15% para el ahorrador, tan sólo 1,5% más que el producto de Bankia, en el que la tasa está totalmente garantizada. El estructurado del grupo catalán está referenciado a la evolución de una cesta de valores, patrocinadores de los Juegos Olímpicos de Londres 2012: VISA, McDonald’s, Samsung, BP y Coca-Cola.
Capital garantizado a vencimiento.
La mayor parte de los depósitos, aun siendo estructurados, garantizan el capital al vencimiento. Sin embargo, aunque esto es lo habitual, no siempre se cumple esta condición. Los particulares han de mirar con lupa la letra pequeña para asegurarse de que el patrimonio invertido no sufrirá mermas bajo ninguna circunstancia.
Algunos depósitos con riesgo, que pueden ocasionar pérdidas, no se ven obligados a regularse por la Ley de Mercado de Valores ni a acompañarse por un folleto explicativo, porque se comercializan desde 50.000 euros. Esta cifra da por sentado que el inversor es cualificado.
Es el caso del Mixto Protección 90/10 IX de La Caixa. Garantiza el 90% del capital, a un tipo de interés del 3,75% para 12 meses, pero no garantiza el 10% restante, referenciado a la cotización de Telefónica, Repsol y Santander, con un vencimiento máximo de dos años.
El producto funciona así: si en la primera fecha de observación, el precio de cierre de los tres valores es mayor o igual al del nivel inicial, La Caixa devuelve el importe invertido al cliente, más un 5% de intereses. Si esto no sucede, el producto continúa vigente un año más. Llegado este momento, si la cotización de las tres acciones iguala o supera el 85% de su precio inicial, la entidad devolverá el importe invertido y pagará un 10% adicional. Si esta condición no se da, el cliente recibirá el importe invertido en este tramo (10% de la inversión total) con la entrega de un número de acciones equivalente al cociente entre el capital invertido y el precio de la acción con peor comportamiento.
Cuidado con la fecha de observación.
Cómo se fija la fecha de observación y el precio de las acciones o el activo al que se vincula el depósito es clave para determinar el éxito potencial del producto. Algunas entidades mantienen durante un mes el periodo de comercialización de un depósito estructurado y toman como precio de referencia aquél en el que las acciones cotizaban a un precio mayor. En esta caso, el particular está adquiriendo el producto con cierta desventaja.
Productos similares, pero no iguales.
Los escaparates de las oficinas ofrecen productos cuyas condiciones son muy similares a las de un depósito estructurado, si serlo.
Bankinter acaba cerrar el periodo de suscripción de su Bono Estructurado Santander. Al ser un título de deuda, está garantizado por el emisor no por el Estado, y cotiza en un mercado secundario. Si se quisiese rescatar antes de vencimiento, podría acarrear pérdidas.
Citi, por su parte, comercializa una Nota estructurada que garantiza el capital a los 5 años. El producto ofrece un cupón fijo del 3% el primer año y la posibilidad de obtener un cupón del 3% , en función de si el euribor 3 meses se mantiene dentro de determinados rangos en los ejercicios posteriores. En el mejor de los escenarios, rentaría un 3% anual, liquidado trimestralmente para los cinco años; en el peor, un 3% , fijo sólo el primer año, el resto 0%.
LA MEJOR RENTABILIDAD, EN ENTIDADES DÉBILES
Las entidades que podrían considerarse más débiles, por haber sido intervenidas o nacionalizadas, son las que más generosas se muestran con los particulares a la hora de remunerar el ahorro.
Con el beneplácito de los gestores del Frob, presentes en su capital, entidades como Banco de Valencia, CAM, Unnim o CatalunyaCaixa ponen toda la carne en el asador para defender su pasivo y recuperar –o no perder– clientes.
Pese a que el euribor y los tipos de interés están en niveles mínimos, las remuneraciones al 4% a 12 meses sin vinculación se han generalizado en el sector.
La barra libre de liquidez a un plazo de tres años que abrió el BCE en diciembre alivia las tensiones por captar pasivo de la banca, pero el depósito es también, hoy más que nunca, una vía de las entidades para atraer particulares y ganar cuota de mercado.
Los más agresivos
Banco de Valencia, intervenido a finales de noviembre, está ofreciendo un 4% para 18 meses y, en algunos casos, el rendimiento puede alcanzar el 4,50% TAE.
También CAM mantiene una política comercial aparentemente agresiva que, según fuentes del sector, es defensiva, ante las abultadas fugas de pasivo que sufrió en 2011. La levantina ofrece un producto creciente trimestre a trimestre, cuya rentabilidad media es del 4% TAE a 12 meses para importes mínimos de 10.000 euros.
Las catalanas CatalunyaCaixa y Unnim, ambas controladas por el Frob, también están en guardia. CatalunyaCaixa comercializa una imposición a plazo que, aunque está diseñada para cinco años, permite rescatar el capital en cualquier momento sin penalización transcurridos los primeros 12 meses, periodo en el que renta un 4%. Después, si el cliente quiere mantener su dinero, percibiría un interés equivalente a euribor 3 meses más un 1%.
Unnim, en proceso de subasta (al menos seis entidades ya han presentado ofertas preliminares y el lunes decidirán si las confirmam), llega a dar el 4,10% a 12 meses. Como siempre, negociando las condiciones y previa autorización de la central que, por lo general, suele exigir importes elevados –alrededor de 40.000 euros– o la contratación de productos adicionales.
Los pagarés, en auge
El otro producto estrella de la banca es el pagaré. Títulos de deuda que permiten garantizar una rentabilidad al vencimiento, sin que la entidad que los emita tenga que aportar capital adicional al Fondo de Garantía de Depósitos (FGD). Precisamente por este motivo, estos productos no están cubiertos por el Estado a través del FGD, sino que dependen de la solvencia del emisor.
En cualquier caso, a las entidades les pemite ofrecer tipos de interés potentes con un coste menor en su balance que el que provocaría formalizar una imposición a plazo a un tipo similar.
La Caixa y Popular destacan como dos de los grupos financieros más agresivos en esta batalla. Ambos pagan un 4,5% por los pagarés al plazo de un año.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Todos los días la misma canción: se apoyará a Grecia, no se le apoyará, se aplazan los acuerdos, se negocia la quita.

Es una dura tarea justificar todos los días por qué bajan o suben las bolsas. Se puede buscar lo que hay detrás de esos movimientos o las fuerzas que mueven los mercados. ¡Vale!  Lo explicas un día, pero no lo puedes repetir al siguiente, cuando se llevan meses con la misma cantinela, si bajan las bolsas, abres la carpeta de las malas noticias; si suben, tres cuartos de lo mismo: abres la de buenas noticias y ya tienes titular y cuarenta líneas aseguradas ¿Pero qué pasa cuando la bolsa ignora las malas noticias? Para esos casos alguien inventó la muletilla: el mercado ya lo había descontado, y te quedas más ancho que largo.
No se trata de tirar piedras sobre nuestro tejado. Se trata de que estamos hartos de Grecia y de los griegos. Ahora andamos a vueltas con 130.000 millones de euros, de nada, que corresponden al segundo rescate y que se van a echar a una piscina griega en la que está abierto el desagüe y cerrado el grifo de relleno. Si esta situación la han provocado ellos con su despilfarro, ¿por qué no se les expulsa del euro? Se les deja que quiebren y que con su pan se lo coman, aplicando el dicho popular: más vale una colora que cien amarillas.
Hay una segunda cuestión, que no es baladí. ¿Qué haría la jauría de depredadores que saca tajada de esta crisis? Lanzarse contra Portugal y poner a España e Italia en cuarentena. De momento se da largas al problema a la espera que del Olimpo baje la solución o que se haga realidad la socorrida frase “que el tiempo lo cura todo” Esto se veía venir. Pero la deuda griega que está venciendo ahora se emitió hace 5 y 10 años. ¿Dónde estaban las agencias de ráting ? Seguramente vigilando a Enron o a Lehman Brothers para mantenerles la triple A hasta la víspera de su quiebra.
¿Y la bolsa qué? A su aire. Subiendo, con sus normales recortes, porque lo que toca es subir. ¿Anticipándose? Tal vez no. Pero salvo los que tienen valor y dinero para comprar inmuebles, como está haciendo Amancio Ortega, la bolsa es el mejor sitio en el que colocar los dineros y a ella van acudiendo poco a poco, cada día más inversores.
Pero ojo con tanto optimismo. Otro aforismo del mercado dice que cuando hay mucho consenso sobre la dirección que tomará la bolsa, algunos expertos lo interpretan como una señal para hacer todo lo contrario a lo que apunta la mayoría.

Técnicamente estamos asistiendo  a la conjunción de la directriz bajista de la media móvil de 200 sesiones, con la directriz alcista iniciada a finales del año anterior.  En estos días asistiremos por donde va a romper dicha conjunción………..


De momento no ha habido aumento de volumen durante la caída en la sesión de ayer y hoy, por lo que el Ibex  dejó dibujado un nuevo doji en plena directriz alcista, vela que deja clara la importancia de los niveles sobre los que transita el selectivo español. Mañana y en próximos días nueva reválida para ambos bandos, tendrán que seguir luchando para llevarse la victoria en el corto plazo. La vela doji trazada ayer, tendrá la respuesta para próximas sesiones. Si los alcistas consiguen situarse por encima de la sombra superior a cierre, por encima de los 8.800 puntos, podremos asistir a un nuevo ataque a los 9.000 puntos.
Esto viene a corroborar, el cambio de tendencia en la renta variable, del que le venimos observando desde finales del año pasado y principios de éste, tras superar los 8.200 puntos.   Esperemos que así sea, y empezar a ver la luz por alguna parte.  Pues bien sabido es, que aunque nuestra economía no crezca no tiene por que impidir que suba la bolsa.

sábado, 11 de febrero de 2012

LA CLAVE ES EL NUEVO DESPIDO PROCEDENTE

Desde que estalló la crisis y el mercado de trabajo se colapsó, no ha cesado de oírse el mantra de que las reformas laborales son el vértice imprescindible para rebajar la elevada tasa de paro (del 21,5% actualmente, casi cinco millones de personas desempleadas) y comenzar la recuperación.
El gobierno de Mariano Rajoy marcó como una de sus prioridades una nueva reforma del mercado de trabajo, la cual ayer mismo fue aprobada por el consejo de ministros.  En esta reforma quizás lo más contestado sea la modificación y abaratamiento del despido, ya que la baja a la mínima expresión, transcribo literalmente:  “Un despido será procedente y justificado y, por lo tanto, con indemnización de 20 días, en cuanto la empresa registre una caída de los ingresos durante nueve meses consecutivos”.

Ahora bien justificado estaban las palabras de Rajoy, que iba a tener una contestación en forma de huelga, ¿Qué espera? Hacer lo que le plazca sin tener ninguna contestación social.  Así como que éste año se iba a incrementar bastante el paro. Analicemos un poco:
·        En la práctica, esto supone que no llevamos nueve meses de caída de ingresos, señor Rajoy, llevamos cuatro años de caídas, por lo que el 99% de las empresas se pueden acoger a ésta ley, bien porque el empresario quiera o necesite hacer reducción de personal, bien porque quiera rejuvenecer la plantilla y ahorrar costes laborales despidiendo a los más antiguos y cogiendo a jóvenes y encima el gobierno les va a incentivar.
·        Si esta reforma laboral y las anteriores, que se nos vendieron como imprescindibles para crear empleo, no solo no lo crean, sino que lo destruyen más económicamente,  porque tanta urgencia en reformar.  Si hasta que no se den las condiciones para que la economía empiece a crecer, no se creará empleo.  Y para volver al crecimiento hace falta dinero, ya sea en forma de inversiones o de consumo.  Algo que, de forma generalizada, está lejos de ocurrir por la fuerte sequía del crédito y la falta de expectativas, (Solo un ejemplo; ¿Cuando todos tengamos las condiciones laborales de un pízzero, por citar un ejemplo sangrante, quién va a comprar las cosas que los sres empresarios o emprendedores nos van a producir? .       
·        El crédito a las empresas cayo un -2.4% interanual en diciembre, lo mismo que el concedido a las familias.  Solo los prestamos a las administraciones públicas subieron un 12,6%, según los últimos datos del Banco de España.  Y mientras, esto no se de la vuelta,  fluyan créditos en el sistema, la economía no va a generar puestos de trabajo.                                                                                                                    
Sin embargo, desde aquella reforma laboral de 2010 la tasa de paro ha seguido aumentando, la contratación sigue sin arrancar y la temporalidad es aún mayor. Ahora con ésta,  se da otro empujoncito para que el paro siga aumentando más, haya más precariedad laboral y servirá para que los mal llamados empresarios (ahora emprendedores) y que no son más que chupasangres, nos puedan explotar más y mejor, con menos costo y más plusvalías.

jueves, 2 de febrero de 2012

Y Ahora las Pensiones

Enviado por:

A POR EL SISTEMA PÚBLICO DE PENSIONES
Sabíamos que el Sistema Público de Pensiones iba a ser lo siguiente y ya ha llegado el momento de hablar a las claras de las intenciones de cada cual en torno a este tema. Así ha ocurrido hoy en un debate sobre la viabilidad del sistema público de pensiones organizado por ‘El Economista’. Durante el acto, tanto la CEOE como la Unión de Aseguradoras (Unespa) han dado por muerto dicho sistema, en unas intervenciones en las que se ha llegado a pedir que se relaje la presión sobre las empresas y que se compensen las cotizaciones con subidas en el IVA y el IRPF.
Lo que parece claro para ambas organizaciones es que, según ellos, la última reforma ha dado de sí cuanto podía esperarse ya del sistema, que no da para más estiramientos. De este modo, los representantes de las patronales proponen recortar prestaciones, aumentar la edad de jubilación e implantar alguna forma de copago y colaboración privada. Eso sí, al vicesecretario de Asuntos Económicos, Laborales e Internacionales de CEOE, Alberto Nadal, no le ha temblado el pulso al solicitar una rebaja de las cotizaciones a la Seguridad Social, para dar un respiro a los empresarios y señalar como fuentes alternativas de financiación una parte de los impuestos que pagan los ciudadanos.
Pero lo más descabellado de todo es que estamos permitiendo que se nos hable del Sistema Público de Pensiones, como si nos saliera gratis a los usuarios, como si no pagásemos los servicios con nuestras propias cotizaciones e impuestos y como si nos estuvieran regalando algo que, además de agradecer, tendríamos que “repagar”.
Por si ello fuera poco, los empresarios solicitan la exención en las cotizaciones, a cambio de que recaiga sobre el usuario, en una España con más de 5 millones de parados y con más de 7 millones que no llegan ni a mileuristas.

miércoles, 1 de febrero de 2012

El límite del déficit público.

El asunto tiene narices.  Se trata de una medida económica mala para el funcionamiento de la economía, y de muy difícil aplicación en la práctica. Sin embargo desde Bruselas sacan pecho por aprobar dicha medida.
Es una medida económica mala porque el déficit público es a veces necesario para estimular la economía en caso de recesión, y es inaplicable en la práctica porque las recesiones hacen que los ingresos del Estado disminuyan respecto al año anterior bruscamente, y es difícil -y además no es bueno- ajustar el gasto con esa velocidad.

El verdadero problema es más bien el aumento del gasto público en las expansiones.  Es paradójico que los mismos políticos que han fomentado la burbuja económica/inmobiliaria con desgravaciones a la compra de vivienda, falta del control del crédito bancario y discriminando la opción del alquiler, ahora quieran limitar el déficit. Despilfarraron el dinero público obtenido gracias a una burbuja que ellos mismos fomentaron, y ahora pretenden pagar la factura con el gasto social.

Me explico. Durante los años de la burbuja los ingresos del Estado crecieron fuertemente por los ingresos por IVA de venta de viviendas, Impuestos de Transmisiones Patrimoniales, IRPF, IS, etc. El Estado subió el gasto en la misma proporción y -aunque se devolvió parte de la deuda pública- el superávit público fue pequeño para lo que debería haber sido. El Estado no ahorró lo suficiente.

En cambio, se aprovecharon estos nuevos ingresos para hacer inversiones irracionales en infraestructuras, como aeropuertos que nadie usa, muchas líneas de alta velocidad con billetes a un precio sólo al alcance de la clase media-alta, autopistas a ciudades de 50.000 habitantes, universidades en cada esquina, enterrar autovías como la M-30, subir en exceso las plantillas de funcionarios en los Ayuntamientos... Todas estas cosas que les servían para ganar elecciones en el Estado, Comunidades Autónomas y Ayuntamientos... y, ojo, se realizaban sin un aumento del déficit público, debido a los ingresos de la burbuja económica. Los políticos son reacios a enfriar la economía cuando hay una burbuja y el gasto público aumenta paralelamente. En cambio, lo que hacían era negar la existencia de dicha burbuja económica .

La reforma que nos proponen PP y PSOE y nos impone la Comunidad Europea, no ataja este problema, porque no pone un límite a los aumentos del gasto público cuando la economía crece (a menudo de forma irracional por causa de burbujas inmobiliarias y bursátiles). Sólo propone reducirlo cuando la economía se desinfla, ¡qué es precisamente cuando más falta hace el gasto público!

El presupuesto equilibrado debería ser un objetivo a largo plazo, y por ley se podría establecer -por ejemplo- que un porcentaje del crecimiento de los ingresos públicos cada año que haya superávit se destinase a devolver la deuda pública (en vez de hacer inversiones faraónicas y poco eficientes). Esto haría enfriar la economía en las expansiones y nos evitaría muchos problemas como los que tenemos ahora. Cuando uno está sano es cuando hay que hacer ejercicio, no cuando uno tiene gripe y cuarenta de fiebre.
En las crisis no puedes devolver las autovías y que te devuelvan el dinero, pues lo que haces si te obligan a reducir el gasto para ajustarte a la bajada de ingresos es quitar becas, privatizar empresas públicas -si es que queda alguna- reducir el sueldo y la plantilla de profesores y médicos, bajar las pensiones...

Por otro lado, la medida de limitar por ley el déficit público es luego poco aplicable en la práctica, porque si los ingresos del Estado bajan de un año para otro más de un 20% -como ha pasado en España- es imposible reducir el gasto público de forma tan rápida en ese porcentaje. En la práctica habrá un continuo debate político para aprobar excepciones a la norma, y el partido en la oposición usará el debate para sacar tajada política, acusando al gobierno de turno.