La subida del precio del petróleo ha
sido esencial para la recuperación de niveles de todos los indicadores mundiales
en general y del Ibex-35 en particular.
El selectivo español
empezaba el año en los 965 puntos. Desde ese nivel cayó hasta los 783 puntos
que marcó el 11 de febrero. A partir de ahí inició un rebote que le llevó hasta
los 925 puntos el 14 de marzo. En ese punto comenzó una corrección que terminó
el 7 de abril en los 835 puntos. Inició un rebote continuado que le ha llevado
a superar los 942 puntos el miércoles 27 de Abril, tras encadenar doce sesiones
alcistas de las últimas catorce. ¿Qué
factores explican esta intensa subida de más de cien puntos?
La recuperación del precio del petróleo, es
muy importante ya que quita mucha presión a los mercados. Esta tendencia de
subida no la ha podido enturbiar ni siquiera la fracasada reunión de Doha, en
la que los países productores de petróleo no lograron ponerse de acuerdo para
congelar la producción de petróleo, dado que el crudo desde entonces ha seguido
subiendo para rebasar la barrera de los 45 dólares el pasado viernes, debido a
que se atisba que, poco a poco, la sobreoferta va a ir reduciéndose.
Debido a la importante dependencia que las grandes
empresas españolas (y cada vez más, de las no tan grandes) tienen de América Latina. La bolsa
española también ha estado apoyada por el hecho de que las Bolsas de América
Latina han recuperado niveles con mucha fuerza. Así, sin ir más lejos, el
índice brasileño gana este año ya un 22%, cifra parecida a la que se revaloriza
el indicador argentino, mientras el mexicano avanza un 6,5%. Además, las
divisas parecen estabilizarse.
Hablando de
emergentes, China también ha promovido cierto alivio en la comunidad inversora.
En los últimos días se han publicado buenas cifras tanto de exportaciones como
de importaciones. Además, el crecimiento de la producción industrial bate
expectativas, al igual que las ventas al por menor. Ello implica que la
desaceleración puede estar tocando fondo tras crecer en el primer trimestre del
año un 6,7%, de acuerdo con lo esperado.
La presentación de resultados de este primer trimestre está siendo, en
términos generales, positiva. Bien es verdad que las turbulencias de principios de
año provocaron que los analistas se pusieran muy negativos y rebajaran
fuertemente las expectativas. De todas maneras, la campaña de rendición de
cuentas en estos últimos días se le ha atragantado a los mercados con la
presentación de los grandes valores, que han sufrido y mucho en sus resultados
por la falta de extraordinarios
comparables a la del año pasado, así como la depreciación de las divisas
latinoamericanas. Por lo que se espera que conforme pasen los trimestres
los números de las empresas mejorarán, aunque las previsiones que hagan ellas
mismas serán fundamentales.
Por todo esto,
considero que los mercados europeos,
incluyendo al español, acabará el año en terreno positivo. Y confío que lo
haga con un digito alto.
ANEXO
¿RECONOCE
UNOS RESULTADOS CUANDO LOS VE?
Cuando hablamos
de resultados nos referimos a beneficios o pérdidas totales obtenidos por un
grupo (resultados consolidados). Pero
estos a su vez hay que desglosarlos en beneficios corrientes y extraordinarios.
u Resultados consolidados.-
Son los resultados obtenidos por el conjunto del grupo, es decir, la suma
de los resultados de la empresa matriz más la parte correspondiente a las
distintas participaciones de sus empresas filiales.
u Resultados corrientes.-
Son los originados exclusivamente por la actividad propia de la empresa
en cuestión y, por tanto, dan cuenta de la marcha real de la misma.
u Resultados extraordinarios.-
En cambio los resultados extraordinarios son aquellos beneficios o
pérdidas que no provienen de la actividad habitual de la empresa y que pueden sufrir
acusados altibajos.
Resumen.-
Cuando una empresa anuncia sus
resultados, los elementos extraordinarios pueden falsear la apreciación y dar
una idea equivocada de las perspectivas reales de la actividad de la sociedad.
Por esta razón, uno de los factores
esenciales que hay que tener en cuenta a la hora de valorar una empresa son sus
beneficios corrientes, es decir, los generados por la actividad ordinaria de la
empresa (sin
considerar los resultados extraordinarios) y
por la totalidad de sus empresas filiales (beneficios consolidados).

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