En
estos seis primeros meses de 2016, el mercado español ha atravesado un camino
plagado de obstáculos.
Los primeros compases del año se dieron bajo una tormenta perfecta. El
petróleo se convirtió en el termómetro del mercado, hoy cotiza sobre los 50
dólares, pero en Enero llego a cotizar a 27 dólares. A día de hoy estamos aún pendientes de la formación de un gobierno tras el 20 de
Diciembre y el 26 de Junio. Todo esto
unido a la desconfianza existente en el
crecimiento global han provocado que el Índice General se saldará con una
pérdida de un 14% (De estos, 9 puntos corresponden al viernes 24, que se
desplomo un 13.5%, el mayor de su historia).
Han pasado ya unos cuantos días (que siempre viene
bien, para valorar el escenario sin tanta presión de los mercados), desde que
la población británica votara la salida de su país de la Unión Europea.
Desde luego los inversores financieros no lo anticipaban, dando por supuesto
la permanencia. Eso contrasta con la norma no escrita de que “los mercados
siempre tienen razón”, con la información disponible. Al final, la sensación que queda es,
simplemente nadie quería aceptar que
esto podía suceder, ni los propios británicos de ahí la ruptura patente de
su población demostrada en estos días.
Por tal motivo las bolsas europeas sufrieron su mayor caída de la historia en una sola
sesión, pero sobre todo el sector bancario, algunos bancos se desplomaron
más de un 20%, eso indica la sobrerreacción injustificada que hubo. Volviendo a España, el Santander con un
margen de negocio en Reino Unido de un tercio se esperaba fuerte bajada pero no
tanta reacción. Pero el BBVA así como los demás bancos domésticos, sin
presencia en el mercado Británico llegaron a caer lo mismo e incluso algunos
más. Lo cual solo se explica por una venta masiva en pánico de activos de riesgo
puramente irracional y dura especulación.
Poco a poco la racionalidad
vuelve a los mercados, Pero esto no significa que haya desaparecido el
riesgo de nuevos conatos de inestabilidad a corto plazo, máxime, mientras el
Reino Unido no abandone formalmente la Unión.
Este
puede ser el momento propicio para los inversores más arriesgados,
con un horizonte temporal largo, para ir incrementando cartera, así bajar el
precio medio de ésta. Por otra parte,
los que ya tienen una posición en bolsa
cometerían un error en deshacerla.

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