lunes, 18 de julio de 2016

Hay que irse de vacaciones


En estos tiempos que corren, es mucho más interesante estar invertido a largo plazo, el motivo principal es que si nos perdemos la subida de precios de los valores, la rentabilidad de nuestra inversión se reducirá sustancialmente.

La volatilidad, es un elemento natural de los mercados financieros y es el precio que pagamos los inversores por la rentabilidad a largo plazo de la renta variable en comparación, con otras clases de inversiones.   En periodos cortos de tiempo, las acciones y fondos de inversión, pueden sufrir grandes altibajos.  Sin embargo, si tenemos en cuenta periodos más largos, la seguridad aumenta y el riesgo disminuye.


No olvidemos que, gran parte de los beneficios de las empresas procede de otros países, de ahí las turbulencias que están sufriendo los mercados en el presente ejercicio.  Por lo que no debemos dejar que la rentabilidad diaria nos dificulte ver el destino al que queremos llegar.   Precisamente, cuanta más información recibe un inversor de a pie, más le influye en sus emociones.  Los resultados son demoledores, porque cuando la masa del mercado se mueve así, da origen a burbujas o episodios de pánico.  Las respuestas son inconscientes, véase el viernes del Brexit, con el hundimiento de la libra y todas las bolsas a nivel mundial.

Por lo tanto, sigue siendo necesario que los inversores mantengamos la cabeza fría durante las fases de alta volatilidad y abstenerse de actuar precipitadamente.  Siempre hay que tener presente, que a largo plazo, la bolsa se mueve en función de los beneficios de las empresas. Y la rentabilidad de una inversión en bolsa, viene dada por la suma de varios conceptos.  Los Dividendos cobrados, las acciones gratuitas, y las plusvalías (minusvalías), por la venta de los valores.

No hay comentarios:

Publicar un comentario