miércoles, 6 de abril de 2016

Vísteme despacio que tengo prisa.

Por increíble que pueda parecer, Einstein dijo que, "Lo más difícil de comprender en este mundo es el impuesto sobre la renta". Ese gran genio era físico, y se supone que las leyes de la física son inmutables, todo lo contrario que las leyes fiscales, que cambian constantemente, volviendo locos a los contribuyentes y a los asesores que tenemos que aplicarlas.
Justamente, para esta campaña de declaraciones del Impuesto Renta 2015, que arranca este miércoles, estrenamos una nueva ley, la Ley 26/2014, que ha introducido no pocos cambios en la Ley IRPF aplicada el año anterior. Y también estrenamos, como gran novedad, el nuevo sistema Renta Web que integra el borrador y el Programa PADRE facilitando aún más la declaración, incluso con móvil o tablet, para todo tipo de rentas excepto las derivadas de actividades económicas.
Son tantas las variables en juego a la hora de confeccionar la Declaración de la Renta, sobre todo este año, teniendo en cuenta las modificaciones introducidas por la reforma fiscal, y tantas las facilidades para declarar, que… NO conviene precipitarse y declarar con prisas.

Con la presente campaña de Renta, es la número 30 que afronto como asesor fiscal. He confeccionado miles de declaraciones a lo largo de tantos años, y una de las cosas que más me llama la atención es el cambio radical de mentalidad en relación con las prisas para presentar la declaración y con el resultado de la misma (a pagar, a devolver). Me explicaré.
Cuando empecé a preparar declaraciones, hace 30 años, y hasta no hace demasiado tiempo, los contribuyentes "temían" el momento de vérselas con el Fisco porque normalmente tocaba pagar y retrasaban apurando hasta el último momento para presentar la declaración. Además, cuando a una persona le salía a devolver se ponía de los nervios y pedía mil explicaciones. Incluso muchos pedían que hiciéramos algún "ajuste" para que la renta les saliera negativa o, casi mejor, algo a pagar. Casi se daba por descontado que si salía a devolver era inspección segura, y en cualquier caso para solicitar la devolución era necesario introducir en el sobre de la declaración todos los certificados acreditativos de las retenciones soportadas a cuenta del IRPF.
Ahora ocurre casi todo lo contrario. Hacienda se lo montado para retener más y más a lo largo del año, sobre todo tipo de rentas y rendimientos (sueldos, intereses, dividendos, ganancias por fondos de inversión, alquiler de locales, etc.) por lo que la mayoría de las declaraciones resultan a devolver, en torno a un 75%. Se ha perdido el temor a solicitar devolución, e incluso algunos a los que declarando correctamente les resultaría a devolver deciden hacer algún "ajuste" incorrecto o ilegal para que les devuelvan aún más (con alguna deducción improcedente, por ejemplo en relación con la vivienda, u ocultando algún ingreso, por ejemplo alquileres).
Curiosamente muchos contribuyentes tienen la sensación de que Hacienda les "regala" dinero, cuando no hace más que devolver lo que les ha cobrado de más durante todo el año anterior. Y otros asumen esas retenciones de más como una especie de "hucha". Muchos cuentan con ese dinero para las vacaciones de verano, o para cualquier otra urgencia, y se ponen de los nervios si no reciben la devolución en pocos días o semanas.
Pues bien, LAS PRISAS NUNCA SON BUENAS, y desde luego tampoco lo son para declarar el IRPF, lo más difícil de comprender en el mundo según Einstein.
Confirmando a toda prisa el borrador de declaración o preparando la declaración con los datos fiscales que nos proporciona la Agencia Tributaria, sin revisar todo a fondo, es muy fácil cometer errores. Podemos terminar pagando de menos, o consiguiendo una mayor devolución de la que corresponda, con el riesgo de que Hacienda te sancione después por ello, o que se retrase muchos meses la devolución solicitada porque Hacienda detecte a posteriori el error o discrepancia y nos llevemos el consiguiente susto cuando recibamos un requerimiento exigiendo explicaciones.
Con todo, mi primer consejo para esta campaña de Renta es "VÍSTEME DESPACIO, QUE TENGO PRISA", es decir, que hay tomarse el tiempo suficiente para reunir información y documentación sobre nuestras "cuentas" en 2015, y para revisar el borrador y los datos que Hacienda pone a nuestra disposición.


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