Por increíble que pueda parecer,
Einstein dijo que, "Lo más difícil de comprender en este mundo es
el impuesto sobre la renta". Ese gran genio era físico, y se supone
que las leyes de la física son inmutables, todo lo contrario
que las leyes fiscales, que
cambian constantemente, volviendo locos a los contribuyentes y a los asesores
que tenemos que aplicarlas.
Justamente, para esta campaña de
declaraciones del Impuesto Renta 2015, que arranca este miércoles,
estrenamos una nueva ley, la Ley 26/2014, que ha introducido no
pocos cambios en la Ley IRPF aplicada el año anterior. Y también
estrenamos, como gran novedad, el nuevo sistema Renta Web que
integra el borrador y el Programa PADRE facilitando aún más la declaración, incluso
con móvil o tablet, para todo tipo de rentas excepto las derivadas
de actividades económicas.
Son tantas las variables en juego a la
hora de confeccionar la Declaración de la Renta, sobre todo este año, teniendo
en cuenta las modificaciones introducidas por la reforma fiscal, y tantas las facilidades para declarar, que… NO conviene precipitarse y declarar con prisas.
Con la presente campaña de Renta, es la número 30 que afronto como asesor fiscal. He confeccionado miles de
declaraciones a lo largo de tantos años, y una de las cosas que más me llama la
atención es el cambio radical de mentalidad en relación con las prisas para
presentar la declaración y con el resultado de la misma (a pagar, a devolver).
Me explicaré.
Cuando empecé a preparar declaraciones,
hace 30 años, y hasta no hace demasiado tiempo, los contribuyentes
"temían" el momento de vérselas con el Fisco porque normalmente
tocaba pagar y retrasaban apurando hasta el último momento para presentar la
declaración. Además, cuando a una persona le salía a devolver se ponía de los
nervios y pedía mil explicaciones. Incluso muchos pedían que hiciéramos algún
"ajuste" para que la renta les saliera negativa o, casi mejor, algo a
pagar. Casi se daba por descontado que si salía a devolver era inspección
segura, y en cualquier caso para solicitar la devolución era necesario
introducir en el sobre de la declaración todos los certificados acreditativos
de las retenciones soportadas a cuenta del IRPF.
Ahora ocurre casi todo lo contrario.
Hacienda se lo montado para retener más y más a lo largo del año, sobre todo
tipo de rentas y rendimientos (sueldos, intereses, dividendos, ganancias por
fondos de inversión, alquiler de locales, etc.) por lo que la mayoría
de las declaraciones resultan a devolver, en torno a un 75%. Se ha perdido
el temor a solicitar devolución, e incluso algunos a los que declarando
correctamente les resultaría a devolver deciden hacer algún "ajuste"
incorrecto o ilegal para que les devuelvan aún más (con alguna deducción
improcedente, por ejemplo en relación con la vivienda, u ocultando algún
ingreso, por ejemplo alquileres).
Curiosamente muchos contribuyentes
tienen la sensación de que Hacienda les "regala" dinero, cuando no
hace más que devolver lo que les ha cobrado de más durante todo el año
anterior. Y otros asumen esas retenciones de más como una especie de
"hucha". Muchos cuentan con ese dinero para las vacaciones de verano,
o para cualquier otra urgencia, y se ponen de los nervios si no reciben la
devolución en pocos días o semanas.
Pues bien, LAS PRISAS NUNCA SON
BUENAS, y desde luego tampoco lo son para declarar el IRPF, lo más difícil
de comprender en el mundo según Einstein.
Confirmando a toda prisa el borrador de
declaración o preparando la declaración con los datos fiscales que nos
proporciona la Agencia Tributaria, sin revisar todo a fondo, es muy fácil
cometer errores. Podemos terminar pagando de menos, o consiguiendo una mayor
devolución de la que corresponda, con el riesgo de que Hacienda te sancione
después por ello, o que se retrase muchos meses la devolución solicitada porque
Hacienda detecte a posteriori el error o discrepancia y nos llevemos el
consiguiente susto cuando recibamos un requerimiento exigiendo explicaciones.
Con todo, mi primer consejo para esta
campaña de Renta es "VÍSTEME DESPACIO, QUE TENGO PRISA",
es decir, que hay tomarse el tiempo suficiente para reunir información y
documentación sobre nuestras "cuentas" en 2015, y para revisar el
borrador y los datos que Hacienda pone a nuestra disposición.

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