Se está produciendo una
mejora de negocio de gran parte de las cotizadas
Los
síntomas de mejora que se atisban en distintos indicadores de la economía
tendrán también su muestra en el bolsillo de los accionistas. Porque tras varios años de ajustes, impuestos
por la severidad de la crisis, los beneficios
de un gran número de empresas cotizadas empiezan a mejorar, lo que se
traducirá también en una mejora de la retribución al accionista.
El
reparto de beneficios es clave no
sólo para fidelizar a los accionistas, sino para atraer inversores al mercado
español. El hecho de que la Bolsa
española presente la rentabilidad por
dividendo más alta de Europa con un 4,86% de media, en un ejercicio en el
que es además junto con la italiana, la única plaza en positivo, es
precisamente uno de sus grandes atractivos.
Se
espera que las treinta y cinco empresas del Ibex repartan 22.664 millones de euros con cargo a beneficio de este año.
(La cifra es un 4,3% mayor que la desembolsada el año anterior).
Esta
tendencia presenta una lectura más allá de lo que tiene de positivo para
cualquier inversor, que encuentra en el
dividendo una de las mejores alternativas para rentabilizar su ahorro en un
periodo de tipos de interés en mínimos.
Al
estar produciéndose una mejora de negocio, unas
veinte empresas del Ibex-35 prevén elevar el dividendo, que en algunos
casos podría subir hasta un 35%. Otras
incluso, después de tres años de sequia vuelven a remunerar al accionista. Es
cierto que en muchos casos es producto de un drástico saneamiento que no ha
salido gratis, pero deja un escenario más sólido para la recuperación
económica.

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