Estamos
ante una tormenta de verano o ante el comienzo de algo más grande.
Todo ha dado un giro inesperado, no obstante, el
repunte desde principios de año, no tiene porque haberse evaporado. Esta caída puede ser la oportunidad esperada desde
hace tiempo para entrar los que se quedaron rezagados y fuera del mercado.
·
Un motivo para el optimismo es que los
precios han sufrido caídas por una suma excepcional de malas noticias.
1.
La más evidente es la escalada de
tensiones geopolíticas, en Oriente Próximo y Ucrania; no podemos olvidar las
matanzas religiosas en Irak y la intervención militar de EEUU.
2.
Además, las represalias de Rusia
frente a las sanciones podrían afectar a las economías europeas.
3.
También hay que sumar las dudas sobre
las perspectivas de crecimiento de las principales economías europeas
(Alemania, Francia, Italia, …) Los grandes del euro son quienes han puesto el
freno.
Con este telón de fondo, la corrección era
inevitable, dadas las fuertes subidas bursátiles de los dos últimos años.
·
Otro motivo que ha lugar para el
optimismo, y dar un impulso a las acciones europeas esta la devaluación del
euro, que beneficia a todas las exportaciones europeas.
·
También habría que sumar, de que el
Banco Central Europeo (BCE), se verá obligado a relajar su política monetaria.
Por lo tanto, no tiene por qué cundir el pánico, los
beneficios de las empresas, parece ser que se han estabilizado y según estudios
empiezan a repuntar, máxime cuando lo que esta empezando a tirar es la demanda
interna. Y lo más principal, estamos en
pleno verano, y los movimientos suelen ser muy bruscos……..

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