Las empresas cotizadas en la Bolsa española han repartido 16.082 millones de euros en concepto de dividendos durante el primer semestre del año; lo que supone un 8,50% más que en el mismo periodo del año anterior. De los que 4.134 millones de euros han sido satisfechos con títulos propios
Cada vez son más las empresas que optan por esta vía; la cual el beneficio para la empresa es indiscutible, ya que:
· Reduce la salida de liquidez de caja
· Permite mantener el dividendo sin un esfuerzo extra.
Por lo que las empresas es de suponer que continuaran con esta política de remuneración a sus accionistas, “favorable y regular”, con reparto de efectivo, y otras formulas, la más popular últimamente el dividendo elección o [strip dividend].
Pero ¿qué pasa con el accionista?
El principal hándicap es que recibirá acciones de no comunicar expresamente lo contrario. Cuando lo más razonable debería ser, si se prefieren los títulos, comunicarlo, ya que éstos son la novedad. Puesto que
1. Muchos accionistas, no reciben el efectivo porque muchos desconocen que para hacerlo, tienen que comunicarlo con suficiente antelación.
2. Las entidades donde se tienen depositadas las acciones les informan, pero curiosamente dicha información suele llegar fuera de plazo.
Otro inconveniente es que muchos dividendos flexibles se realizan con ampliaciones de capital, en vez de ser de la autocartera; con un impacto directo para el que ya posee títulos; ya que al final supone repartir la misma tarta entre más accionistas; por lo que menos beneficio por acción y menos dividendo por título, a no ser que aumente el “payout”.
La única ventaja, con el strip dividend es la del incentivo fiscal, ya que se difiere la tributación, hasta el momento de su venta.

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