El partido Popular, se come su programa electoral; admite, que España se halla efectivamente intervenida y para muestra, los recortes que ha propuesto el gobierno, son exactamente los mismos que recomendaba Bruselas y el F.M.I.. Sacrificando al consumidor del IVA, al parado, al pensionista, a los funcionarios, y a los concejales de los pueblos (que son los que casi no cobran).
Pronto se ha olvidado éste gobierno que tiene pendiente una gran reforma de la administración, tanto general como autonómica, y sí con la que esta cayendo no se pone ahora manos a la obra, entonces más tarde no la llevará a cabo.
La constitución de 1.978, dio a luz el Estado de las Autonomías, una forma peculiar de organización territorial, a medio camino entre el estado centralista y el estado federal.
Dicho invento es muy provechoso, en ciertas épocas, pero también es un gasto desorbitado, existiendo 17 haciendas públicas, 17 sistemas educativos, 17 sistemas sanitarios, ……..; por lo que en épocas adversas es un lastre para el crecimiento, siendo un gasto tal, que nos hacen menos eficientes al intentar competir en los mercados internacionales, ya que es como si fuéramos 17 pequeños países.
Económicamente, el estado de las autonomías es un completo desastre; los gobiernos regionales no hacen más que gastar, son entes voraces ávidos de dinero, que exigen más y más recursos al Estado, hasta agotarle, ya que las autonomías no quieren subir los impuestos para financiar sus injustificables políticas de gasto, puesto que eso es impopular, y prefieren que sea otro el que se apriete el cinturón. Mientras tanto en cada autonomía se dedican a tirar el dinero en embajadas, o en programas de inmersión lingüística por no hablar de cargos públicos inútiles, o de la multiplicidad de coches oficiales, visas oro, ……; y sin embargo la calidad de servicios públicos esenciales, como la sanidad o la educación se recorta a pasos agigantados.
Visto los años transcurridos, no me cabe duda, que las autonomías, no están al servicio del ciudadano, y además somos nosotros los contribuyentes los que pagamos todos los desmanes; y que han convertido este país en:
· Ingobernable.
· Insumiso.
· Insolidario.
Por lo tanto lejos de resolver los problemas, no han hecho otra cosa sino que agravarlos.
En cualquier país del mundo, cuando una cosa no funciona se cambia y listo. Y si para ello es necesario modificar la constitución, se enmienda y ya está, porque el fin último del Estado es y debe ser, servir al ciudadano.
Por eso Mariano Rajoy se equivoca cuando se niega a que el Estado recupere competencias que han sido administradas ineficazmente. Quizás no haya que hacer desaparecer las autonomías completamente, pero sí delimitar mucho más sus funciones, reducirlas y limitar el gasto; evitando así duplicidades, y a la vez hacer el sistema más solidario. Además la reforma ha de cerrar el proceso de descentralización y suprimir toda posibilidad de que las comunidades autónomas, gestionen competencias en principio no atribuidas a ellas.
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